El Levante ha empezado la temporada como un tiro. Da igual cómo tire la moneda, porque siempre le sale cara. En cinco jornadas se ha puesto tercero, en puestos de Liga de Campeones, sigue invicto, acumula tres victorias consecutivas y es capaz de sacar los partidos adelante incluso en tardes como la de ayer en las que parece jugar con las botas del revés. Es el mejor arranque de su historia en Primera División.