Detrás de la apoteosis, lo cierto es que los jugadores del Levante pasaron un calvario en Sevilla. Muchos de ellos reconocen, en lo que ya forma parte de la intrahistoria del partido, que nunca lo habían pasado tan mal en un campo de fútbol. El partido arrancó a las 16:00 con una temperatura cercana a los 40 grados y lo cierto es que el calor les pasó factura.