Quico Catalán, que inmediatamente habló con el Arsenal sobre lo ocurrido, se cabreó tanto que quería rescindirlo y algunos consejeros ayer defendieron la misma teoría. Sin embargo, finalmente la multa a Botelho por su indisciplina se ha quedado en 15.000 euros. Menos del máximo de 60.000 que recogía el código de régimen interno, pero casi la mitad del sueldo que percibe en Orriols, ya que el resto se lo paga su club de origen. Con la ley en la mano, el jugador no es reincidente en el Levante y la sanción es acorde a su nómina.