El Valencia 2017-18 tiene otra cara respecto a la que ofrecía hace unos meses, es evidente que se produjeron cambios y se ha limpiado el vestuario de elementos tóxicos. El buen inicio liguero ha ayudado a que en la ciudad se respire un ambiente de optimismo que podríamos calificar casi como eufórico en algunos sectores, pero no hay que olvidar que la temporada no ha hecho más que comenzar y no se debe perder la perspectiva.