El entorno del Valencia critica de forma permanente y feroz cómo trabaja el club en todas sus áreas. Eso es algo que podemos considerar normal, o casi habitual, porque siempre ha dado igual quien estuviera al frente del club o cual fuera la situación. En el verano de 2003, previo al doblete y sin Twitter, había una guerra descomunal en todos los frentes, y ya entonces se decía que la planificación del equipo era un desastre y una vergüenza, que igual lo fue, pero los resultados borraron todo de un plumazo. Ahora todo el mundo sabe cómo hay que hacer las cosas, cómo se debe trabajar, fichar y traspasar, porque todo el mundo conoce el mercado y sus secretos mucho más que cualquiera que se dedique a esto. Porque cualquiera tiene una cuenta de Twitter, oiga usted.
Hace ya 6 años que le di perspectiva y distancia a mi profesión, que será siempre la de periodista, y cuando además vas cumpliendo años, más te vas dando cuenta que las cosas no son tan fáciles. Bajo el manto de la presión y de la exigencia se esconden los intereses y muchas medias verdades que cada uno maneja a su antojo, pero lo cierto es que el 99% de los que critica la forma de trabajar de un club jamás ha trabajado en uno, grande o pequeño. Sólo un matiz al Valencia: hablad más con el personal, de cara (algo que pido hace muchos años), que igual la cosa cambia, hasta en Twitter.