Que Gattuso es un regalo para el Valencia, en todos los sentidos, es algo muy evidente. Pero por muchas cosas, y hay algunas que pasan más de puntillas que otras. Trata a sus jugadores como hijos, algo que ya sabíamos que iba a pasar antes de que llegara. Pero al mismo tiempo, como también nos habían adelantado, les pide y les aprieta como si no hubiera mañana.