El Valencia es lo más asqueroso y lo más grande, todo a la vez, mezclado, incluso en el mismo día. Desde hace años lucho porque no me importe tanto, porque me dé un poco más igual todo, porque está mi hija, porque ya es mayor y observa y analiza mis reacciones, porque de alguna manera no quiero que sufra lo mismo que yo. Me da que llego tarde, porque ha salido más valencianistas aún, y lo vive con 9 años que a veces me da hasta miedo, pero es algo que ha nacido puro y de forma natural, con lo que más feliz no puede hacer.