Pensamos que la venta del Valencia es el fin de todos nuestros males, y aunque no le falta razón a quien haya interiorizado eso, lo cierto es que toca ser precavidos, mucho, porque el proceso no va a ser fácil, no va a ser breve, y desde luego, no va a ser público, porque hay que olvidarse de la luz y taquígrafos de la otra vez… que tampoco fue nada bueno para nadie.