El Valencia - Barcelona siempre es un partido especial para Mestalla, porque es de los que gusta jugar y sobre todo ganar, algo que el equipo local no consigue desde el 20 de marzo de 2008 en Copa, con aquel 3-2 que clasificó al equipo para la final del Calderón, y en Liga desde 18 de febrero de 2007, cuando dos goles de Angulo y Silva tumbaron al de Ronaldinho.