El Valencia volvió a perder un partido en Mestalla, tras siete jornadas consecutivas sin hacerlo, evidenciando una falta de tensión competitiva alarmante, calcada a la del pasado partido ante el Málaga. El equipo de Voro tiró a la basura la primera parte del encuentro y sólo reaccionó al final del encuentro, lo que le sirvió para maquillar el resultado final. El Valencia, ya sin objetivos desde hace semanas, vuelve a plasmar, al igual que la temporada pasada, la comodidad de una plantilla que quiere competir.