El Valencia ha pasado un verano movido, con ventas que obligaban a reforzar la plantilla y decisiones que marcarán el rumbo del proyecto. Sin embargo, los últimos movimientos (en especial las renovaciones de jugadores clave como Javi Guerra y César Tárrega) han devuelto parte de la estabilidad y dibujan un escenario en el que la ambición ya no puede quedarse en un mensaje vacío.