Si algo ha quedado claro desde quer Marcelino abandonó el Valencia y Celades quedó al mando es que el equipo ha perdido seguridad defensiva. La cuestión no se reduce a los goles encajados sino a las señales que da el Valencia en cada partido.
Si algo ha quedado claro desde quer Marcelino abandonó el Valencia y Celades quedó al mando es que el equipo ha perdido seguridad defensiva. La cuestión no se reduce a los goles encajados sino a las señales que da el Valencia en cada partido.
El partido disputado en Lille por el Valencia CF ha encendido las luces de alarma entre la afición, los jugadores estuvieron muy por debajo de su nivel y en esta ocasión tampoco la fortuna acompañó ya que se regalaron dos puntos en el tramo final del encuentro, ¿por qué el Valencia de Celades es capaz de ofrecer dos caras tan dispares?
Si algo ha quedado claro desde quer Marcelino abandonó el Valencia y Celades quedó al mando es que el equipo ha perdido seguridad defensiva. La cuestión no se reduce a los goles encajados sino a las señales que da el Valencia en cada partido.
El partido disputado en Lille por el Valencia CF ha encendido las luces de alarma entre la afición, los jugadores estuvieron muy por debajo de su nivel y en esta ocasión tampoco la fortuna acompañó ya que se regalaron dos puntos en el tramo final del encuentro, ¿por qué el Valencia de Celades es capaz de ofrecer dos caras tan dispares?
El Valencia está obligado a olvidar lo ocurrido el pasado miércoles en Lille y centrarse en el campeonato de liga. La visita a Osasuna cobra todavía más importancia si cabe ya que al margen de los tres puntos en liza el partido tiene que servir para que el equipo recupere sensaciones y confianza.