El Valencia debe dar un paso adelante, lo mismo que el entrenador y los jugadores. Ahora mismo estamos en un punto en el que la autogestión no puede ser el plan, que no se puede esperar a que los acontecimientos, simplemente, pasen. Y me refiero al discurso, al mensaje, a la comunicación con el entorno, a esa relación siempre delicada entre la propiedad y el aficionado, quizá con demasiados intermediarios.