¿Juzgar a César por los fichajes del Valencia? No, hombre, no, ¿para qué? Aquí ya hemos encontrado otro filón para repartir bofetadas a diestro y siniestro, y que sea válido o no para ejercer su puesto es secundario. Las puñeteras guerras, rencillas y venganzas pendientes siguen ahí, y está muy claro que no hacen prisioneros. No he hablado en mi vida con César más allá de alguna entrevista que le hiciera como jugador del Valencia, y no la recuerdo.