El Valencia ha comenzado una enorme revolución interna a todos los niveles, y la sensación es que no ha terminado, ni mucho menos. Se puede analizar como una huida hacia delante, algo que no tendría demasiado sentido, o un intento (debemos pensar que meditado) de empezar las cosas desde cero, haciendo tabla rasa con mucha situaciones del pasado cercano.