El Valencia va directo a una revolución deportiva del nivel de 2017. Es necesaria por muchas cosas, aunque estemos hablando de jugadores de un enorme nivel (los que salieron aquel verano no eran malos tampoco), y es un proceso de regeneración que se debe ir dando siempre. Cuando se ha tenido miedo a hacerlo, en el Valencia y en otro sitio, el desastre siempre se ha terminado produciendo. ¿Que no? El equipo del Doblete tocó su techo en 2004.