El valencianismo está en guerra, se encuentra dividido, como casi siempre, aunque es cierto que el entorno es feo, muy feo, quizá más que nunca en la historia. Las posturas, algunas, se han radicalizado, y hasta tales puntos que hacen que el ambiente sea irrespirable. Sí es cierto que un porcentaje alto de esa tensión ocurre en las redes, que gracias a Dios tiene que ver muy poco con la vida real.