Hay que saber ser del Valencia cuando las cosas no van bien. Esa capacidad hay que tenerla, porque siempre hay un momento en el que las cosas no van como queremos, como esperamos, y el sentimiento sigue siendo el mismo, no cambia para nada. Habrá quien quiera ver en este texto una crítica, pero nada más lejos de la realidad. Es sólo una reflexión en voz alta, que me recuerda otros tiempos vividos no hace mucho, y que en aquella ocasión, no tuvieron consecuencias negativas.