El fútbol es un negocio, mejor dicho, una industria. Que tiene casi 200.000 empleados directos, y otras muchas decenas de miles indirectos. Y es un sector en el que los “ricos” son los menos numerosos, de largo. Podemos decir que en ese eslabón puede estar menos del 1% de toda la profesión, con lo que la demagogia del dinero por el dinero, que insisto, puede tener su parte de base, se desmorona.