Hace falta ser muy burro y muy tonto, además de muy maleducado, para usar las redes sociales y empezar a a insultar a Ferran Torres. Esta nueva forma de comunicarnos ha hecho que proliferen un atajo de seres despreciables que, muchas veces ocultos en el anonimato, se decidan a faltar al respeto a todo el mundo. Por todo, da igual.