Decepción. Esa es la palabra. Y ya se ha oído y sentido mucho en Mestalla esta temporada. Este equipo no funciona, no carbuna, no saca adelante situaciones contrarias... ni siquiera las situaciones totalmente favorables. Ya parece que no saca adelante nada. Porque si no, no se puede explicar que al Valencia jugando en Mestalla le remonte el último clasificado de la Liga jugando con un futbolista menos durante 70 minutos.