El fichaje de Raúl Albiol por el Valencia, capítulo 1.287, más o menos. Lo cierto es que desde diciembre de 2015, más en concreto enero de 2016, la vuelta del central valenciano al equipo de su vida y de su tierra (cada vez que leo que es de otro club me entra mucho la risa, aunque a veces llego a cabrearme), ha estado muy cerca.
El Valencia tiene en la agenda al lateral derecho del Girona Pablo Maffeo de cara al mercado de fichajes de enero, e incluso al de junio, tal y como cuenta Superdeporte.
Jóvenes pero capaces de todo, el Valencia tiene la plantilla más precoz de la liga pero el equipo ya ha demostrado que con trabajo y un buen entrenador la inexperiencia no es un problema. El Valencia tiene varios internacionales tanto en categorías inferiores como en selecciones absolutas, todos ellos muy jóvenes. Es una gran noticia.
En el año 2004 el Valencia tocó el cielo en Sevilla, el equipo entrenado por Rafael Benítez ganó su segunda liga en tres años y celebró el título a lo grande en el Sánchez Pizjuán. Poco se podía esperar entonces que al conjunto de Mestalla le costaría demasiado sacar buenos resultados en esta ciudad durante los siguientes años.
El fichaje de Raúl Albiol por el Valencia, capítulo 1.287, más o menos. Lo cierto es que desde diciembre de 2015, más en concreto enero de 2016, la vuelta del central valenciano al equipo de su vida y de su tierra (cada vez que leo que es de otro club me entra mucho la risa, aunque a veces llego a cabrearme), ha estado muy cerca.
El Valencia tiene en la agenda al lateral derecho del Girona Pablo Maffeo de cara al mercado de fichajes de enero, e incluso al de junio, tal y como cuenta Superdeporte.
Jóvenes pero capaces de todo, el Valencia tiene la plantilla más precoz de la liga pero el equipo ya ha demostrado que con trabajo y un buen entrenador la inexperiencia no es un problema. El Valencia tiene varios internacionales tanto en categorías inferiores como en selecciones absolutas, todos ellos muy jóvenes. Es una gran noticia.
En el año 2004 el Valencia tocó el cielo en Sevilla, el equipo entrenado por Rafael Benítez ganó su segunda liga en tres años y celebró el título a lo grande en el Sánchez Pizjuán. Poco se podía esperar entonces que al conjunto de Mestalla le costaría demasiado sacar buenos resultados en esta ciudad durante los siguientes años.