2019 ha sido un año de valencianismo en estado puro, de muchas muestras de sentimiento, de pertenencia, de identificación con un escudo, con unos colores, con una forma de sentir el Valencia universal que después cada uno hace suya a su propia forma y estilo. Pero este club es su gente, por encima de todo, los que están siempre, los que no van a Mestalla por ver contra quién se juega, sino para ver a su equipo.
El camino sigue y por supuesto el fútbol no ofrece tregua, en 2020 el Valencia aspirará a seguir creciendo y la afición ya sueña con poder vivir otra época dorada como la de principios de siglo. No se puede decir que 2019 haya sido un punto de inflexión ni el lugar de llegada, simplemente ha significado la constatación de la grandeza de una entidad que aglutina el sentimiento de cientos de miles de personas. Todos los aficionados pusieron su pequeño grano de arena para homenajear a un club que es algo más que un equipo de fútbol.
2019 ha sido un año de valencianismo en estado puro, de muchas muestras de sentimiento, de pertenencia, de identificación con un escudo, con unos colores, con una forma de sentir el Valencia universal que después cada uno hace suya a su propia forma y estilo. Pero este club es su gente, por encima de todo, los que están siempre, los que no van a Mestalla por ver contra quién se juega, sino para ver a su equipo.
El camino sigue y por supuesto el fútbol no ofrece tregua, en 2020 el Valencia aspirará a seguir creciendo y la afición ya sueña con poder vivir otra época dorada como la de principios de siglo. No se puede decir que 2019 haya sido un punto de inflexión ni el lugar de llegada, simplemente ha significado la constatación de la grandeza de una entidad que aglutina el sentimiento de cientos de miles de personas. Todos los aficionados pusieron su pequeño grano de arena para homenajear a un club que es algo más que un equipo de fútbol.