El menosprecio al Valencia es una constante cansina y agotadora, que muchas veces achacamos a lo que viene de fuera, que flores no nos tiran, pero que nace demasiadas veces aquí mismo. Siempre hacemos de menos a todo lo que sea positivo, y agrandamos lo negativo, casi con regocijo en algunos casos, con una sorna que resulta molesta, muy molesta.