El final del Nuevo Mestalla depende de vender las parcelas del actual estadio. El plan fue diseñado por Juan Soler en 2006, cuando se aprobó y presentó el proyecto de la futura casa del valencianismo, y en casi 3 lustros, no ha cambiado ni un ápice. ¿Se debió apretar a Peter Lim en el contrato de venta para dejar firmado que si no se vendían, las compraba él? Por supuesto que sí, pero de ese proceso hay tantas cosas que contar, que acabaríamos todos mal, muy mal.