Media tarde en la capital andaluza. El Valencia Basket era consciente de que para atosigar al Real Madrid no podía volver a tropezar con otra derrota. El eterno sabio, Aíto García Reneses, arengó a los suyos, en su propia cancha, para que creyeran que no se les escaparían los valencianos, lo cual elevaba el nivel de dificultad ya de por sí alta por lo exigente que es el Cajasol Sevilla en defensa (5º mejor equipo).