Con la goleada encajada en Oporto y pese a que todo el mundo quería soñar con una noche mágica en Europa, la misión de remontar era casi una utopía.
Aún así, la afición de Villarreal volvió a demostrar que está entregada al equipo y al club. La entrada que registró el Madrigal fue una de las mejores de la temporada y el ambiente creado por la Agrupación de Peñas generó una atmósfera idónea para al menos, soñar con la remontada.