Salir a correr por Valencia, tomarla literalmente por la fuerza las zancadas y el esfuerzo, y disfrutar, dos años más tarde, de una prueba atlético extrema donde el disfrute se encuentra, entre otras cosas, en el sufrimiento controlado. Hace 15 años, quien suscribe, si las veía y se las deseaba para poder hacer, alguna vez, 5 kilómetros mal hechos con cualquier tipo de zapatillas.
