Blanquear al Valencia de Peter Lim buscando un puesto en el club. Uno ya es mayor, aguanta pocas estupideces y menos estúpidos, que ya son muchos en la vida, y a los 45 se puede dar el gusto de decir lo que le dé la real gana sin esperar la aprobación, o no, de nadie. Pero en esta ciudad hay mucho mediocre, mucho despistado que se piensa que el mundo es la realidad virtual de las redes. Y gracias a Dios, no se funciona así.
El Valencia debe dar un paso adelante, lo mismo que el entrenador y los jugadores. Ahora mismo estamos en un punto en el que la autogestión no puede ser el plan, que no se puede esperar a que los acontecimientos, simplemente, pasen. Y me refiero al discurso, al mensaje, a la comunicación con el entorno, a esa relación siempre delicada entre la propiedad y el aficionado, quizá con demasiados intermediarios.
El Valencia debe dar un paso adelante, lo mismo que el entrenador y los jugadores. Ahora mismo estamos en un punto en el que la autogestión no puede ser el plan, que no se puede esperar a que los acontecimientos, simplemente, pasen. Y me refiero al discurso, al mensaje, a la comunicación con el entorno, a esa relación siempre delicada entre la propiedad y el aficionado, quizá con demasiados intermediarios.
Blanquear al Valencia de Peter Lim buscando un puesto en el club. Uno ya es mayor, aguanta pocas estupideces y menos estúpidos, que ya son muchos en la vida, y a los 45 se puede dar el gusto de decir lo que le dé la real gana sin esperar la aprobación, o no, de nadie. Pero en esta ciudad hay mucho mediocre, mucho despistado que se piensa que el mundo es la realidad virtual de las redes. Y gracias a Dios, no se funciona así.
Si no dices que el Valencia es un desastre, una casa de señoras de moral distraída, o el que dueño es un tipo sin escrúpulos que viene a hacer negocio y llevárselos todos, o que el presidente es lo peor que ha pasado por aquí en la historia, simplemente eres un vendido que está a