El Valencia ha vivido los días de Semana Santa de muchas formas distintas, en ocasiones en lo alto de la tabla y normalmente en plena lucha por Europa. También hubo temporadas en las que el equipo había dicho adiós a objetivos importantes pero al menos no temía por mantenerse en primera, eran los finales de temporada más largos. Ahora vivimos en un escenario nuevo en el que no falta emoción, pero lamentablemente es una emoción marcada por la angustia y las urgencias.