El Valencia rascó tres puntos providenciales gracias a un cabezazo de Marí sobre la hora, un paso más hacia la permanencia.
El Valencia rascó tres puntos providenciales gracias a un cabezazo de Marí sobre la hora, un paso más hacia la permanencia.
Jesús Vázquez ha pasado de ser uno de los valores al alza del Valencia a pasar casi desapercibido. El lateral ha sido la víctima de algunas decisiones que en su día no se entendieron y el resultado es que su progresión se ha visto estancada, ahora varios factores van a ser determinantes para su futuro.
Hace mucho tiempo que el Valencia está lejos del lugar que le corresponde, pero lo que se está viendo esta campaña está fuera de toda lógica y los números son escandalosos en lo negativo.La pasada temporada el Valencia hizo una liga discreta, muy discreta podemos decir ya que el objetivo mínimo de alcanzar una plaza europea quedó muy lejos.
En 1996 el valencianismo se movilizó con el viaje de la ilusión, esperaba Vigo y la posibilidad de volver a ser campeón de liga 25 años después. En esta ocasión también habrá una presencia de valencianistas pero el objetivo es muy distinto, la misión es la de salvar al Valencia del descenso; es la primera de las cinco finales que le restan al equipo.
El miedo ha sido uno de los peores enemigos del Valencia durante la temporada, demasiados partidos en los que el equipo se vino al suelo al primer golpe y mucha falta de fútbol en algunos partidos. Baraja y los suyos deben olvidarse de lo ocurrido anteriormente y el parón ha servido para recargar pilas y afianzar aquello que el Valencia sí ha hecho bien en los últimos tiempos. Se juega un campeonato de cinco partidos en el que ojalá el equipo haga los deberes cuanto antes y se pueda firmar la permanencia antes de la última jornada.
El Valencia tiene marcadas las dos próximas salidas para lograr los puntos necesarios que ayuden a escapar del descenso, son dos visitas a priori asequibles y con el factor añadido de que Celta y Mallorca no se juegan demasiado. Los gallegos no tienen asegurada la permanencia pero la gran cantidad de equipos que se encuentran por debajo en la tabla le dan una relativa tranquilidad.
El Valencia pasó del estilo alegre de Gattuso a la sobriedad impuesta por Baraja, es difícil encontrar partidos redondos y el resultado es un Valencia agonizando por mantener la categoría. Todos los equipos de la parte baja están en una situación similar y la batalla por no descender se va a decidir por pocos puntos y pequeños detalles.
Desde que Baraja llegó al Valencia el equipo mejoró en solidez defensiva pero los problemas en ataque aumentaron. No se arregó la falta de puntería lejos de Mestalla pero al menos este período deja alguna nota positiva; el Valencia ha sacado petróleo y ha conseguido rentabilizar con puntos los pocos goles conseguidos en Mestalla. También es un pequeño golpe de aire que Samuel Lino haya dejado atrás su sequía y en el tiempo de ausencia de Justin Kluivert volviera a ver portería con regularidad.
El Valencia rascó tres puntos providenciales gracias a un cabezazo de Marí sobre la hora, un paso más hacia la permanencia.
En 1996 el valencianismo se movilizó con el viaje de la ilusión, esperaba Vigo y la posibilidad de volver a ser campeón de liga 25 años después. En esta ocasión también habrá una presencia de valencianistas pero el objetivo es muy distinto, la misión es la de salvar al Valencia del descenso; es la primera de las cinco finales que le restan al equipo.
Jesús Vázquez ha pasado de ser uno de los valores al alza del Valencia a pasar casi desapercibido. El lateral ha sido la víctima de algunas decisiones que en su día no se entendieron y el resultado es que su progresión se ha visto estancada, ahora varios factores van a ser determinantes para su futuro.
El miedo ha sido uno de los peores enemigos del Valencia durante la temporada, demasiados partidos en los que el equipo se vino al suelo al primer golpe y mucha falta de fútbol en algunos partidos. Baraja y los suyos deben olvidarse de lo ocurrido anteriormente y el parón ha servido para recargar pilas y afianzar aquello que el Valencia sí ha hecho bien en los últimos tiempos. Se juega un campeonato de cinco partidos en el que ojalá el equipo haga los deberes cuanto antes y se pueda firmar la permanencia antes de la última jornada.
Hace mucho tiempo que el Valencia está lejos del lugar que le corresponde, pero lo que se está viendo esta campaña está fuera de toda lógica y los números son escandalosos en lo negativo.La pasada temporada el Valencia hizo una liga discreta, muy discreta podemos decir ya que el objetivo mínimo de alcanzar una plaza europea quedó muy lejos.
El Valencia tiene marcadas las dos próximas salidas para lograr los puntos necesarios que ayuden a escapar del descenso, son dos visitas a priori asequibles y con el factor añadido de que Celta y Mallorca no se juegan demasiado. Los gallegos no tienen asegurada la permanencia pero la gran cantidad de equipos que se encuentran por debajo en la tabla le dan una relativa tranquilidad.
El Valencia pasó del estilo alegre de Gattuso a la sobriedad impuesta por Baraja, es difícil encontrar partidos redondos y el resultado es un Valencia agonizando por mantener la categoría. Todos los equipos de la parte baja están en una situación similar y la batalla por no descender se va a decidir por pocos puntos y pequeños detalles.
Desde que Baraja llegó al Valencia el equipo mejoró en solidez defensiva pero los problemas en ataque aumentaron. No se arregó la falta de puntería lejos de Mestalla pero al menos este período deja alguna nota positiva; el Valencia ha sacado petróleo y ha conseguido rentabilizar con puntos los pocos goles conseguidos en Mestalla. También es un pequeño golpe de aire que Samuel Lino haya dejado atrás su sequía y en el tiempo de ausencia de Justin Kluivert volviera a ver portería con regularidad.