José Mourinho es más listo que el hambre, es un tipo astuto, un zorro viejo, que además tiene amigos poderosos en el mundo del fútbol, como la familia Moratti, los dueños del Inter, o Peter Lim, el propietario del Valencia, que como suele pasar, anda en su casa, en Singapur, donde el técnico luso, después de su escala en Milán con promoción incluida, anuncio a bombo y platilla que se iba, precisamente, a Singapur, "para hablar de negocios". El tío vende como nadie, su marca la cuida como toca, y hace que su nombre siempre esté en el candelero, en el momento y sitio adecuado.