El primer paso se dio ante el Celta y ahora el Valencia sueña con la épica de eliminar al Barça y vencer al Leganés en lo que sería una semana redonda.
El primer paso se dio ante el Celta y ahora el Valencia sueña con la épica de eliminar al Barça y vencer al Leganés en lo que sería una semana redonda.
Si eres del Valencia, es imposible no emocionarte con José Luis Gayà. En estos tiempos oscuros que nos ha tocado vivir, él es una de esas cosas que nos recuerda muy bien quiénes somos, y quiénes queremos volver a ser. Ese compromiso inquebrantable de los que están donde quieren estar, que saben dónde están, y que tienen muy claro que el escudo va por delante de todo y de todos, y si hay que jugar sangrando, se juega sangrando.
Las cosas no le pueden ir peor al Valencia CF, el viernes afrontará un duelo a vida o muerte frente al Real Valladolid en el que todo lo que no sea ganar haría que la crisis se agudizara. Los pucelanos parecen el único equipo en peores condiciones que el cuadro de Baraja pero el Valencia no podrá contar con Gayà y es muy posible que tampoco con Mamardashvili.
Hay poco que celebrar pero el Valencia salvó un Match Ball esta semana. El conjunto de Corberán ha progresado desde su llegada y aprovechó la aparición de varios hombres a los que se echó de menos durante la temporada.
Si el Valencia hubiera cerrado el fichaje de Gayà en enero, diríamos que hemos traído un crack mundial. Lo digo con todas las letras y sin ningún tipo de rubor, porque desde hace demasiado es como si nos diera vergüenza decir que algunos de los nuestros, especialmente el capitán, son buenos, muy buenos, y además, quieren estar aquí. Su ausencia la hemos pagado con creces, en muchos sentidos, y su vuelta, que no está siendo fácil, la estamos notando en positivo.
Gran parte de las aspiraciones del Valencia para salvarse pasan por el mejor Gayà. Es un hecho claro, rotundo, que no aguanta un debate, porque los números, además de las sensaciones, son aclaratorios a más no poder. Con el capitán somos un equipo, y sin él, otro mucho peor, aunque es cierto que se le necesitaba al 100%, y eso es algo que terminado ocurriendo después de una larga lesión, operación mediante, que le ha tenido varios meses KO.
El Valencia tiene otra leyenda más. La estamos viendo jugar ahora mismo, y se llama José Luis Gayà Peña. El de Pedreguer no sólo es el capitán, es el referente para todos, en todos los sentidos. Porque es el sueño de cualquier niño, de nosotros mismos, hecho realidad. Valencianista de cuna, ahora juega en el equipo de sus sueños, y lo hace por encima de cualquier otra cosa, porque se podría haber marchado donde le hubiera dado la gana, pero eligió seguir aquí.
El Valencia ha cerrado su mejor "fichaje" de este año en el parón de selecciones. Sí, es un juego de palabras manido, porque realmente no hemos fichado a nadie, al menos nuevo, ya que nos estamos refiriendo a la vuelta de José Luis Gayà, el capitán del equipo, que ha viajado a Finlandia para recibir el alta médica definitiva, y estar disponible, si el Pipo así lo requiere, para el partido del próximo lunes en Mestalla contra la UD Las Palmas.
El primer paso se dio ante el Celta y ahora el Valencia sueña con la épica de eliminar al Barça y vencer al Leganés en lo que sería una semana redonda.
Hay poco que celebrar pero el Valencia salvó un Match Ball esta semana. El conjunto de Corberán ha progresado desde su llegada y aprovechó la aparición de varios hombres a los que se echó de menos durante la temporada.
Si eres del Valencia, es imposible no emocionarte con José Luis Gayà. En estos tiempos oscuros que nos ha tocado vivir, él es una de esas cosas que nos recuerda muy bien quiénes somos, y quiénes queremos volver a ser. Ese compromiso inquebrantable de los que están donde quieren estar, que saben dónde están, y que tienen muy claro que el escudo va por delante de todo y de todos, y si hay que jugar sangrando, se juega sangrando.
Si el Valencia hubiera cerrado el fichaje de Gayà en enero, diríamos que hemos traído un crack mundial. Lo digo con todas las letras y sin ningún tipo de rubor, porque desde hace demasiado es como si nos diera vergüenza decir que algunos de los nuestros, especialmente el capitán, son buenos, muy buenos, y además, quieren estar aquí. Su ausencia la hemos pagado con creces, en muchos sentidos, y su vuelta, que no está siendo fácil, la estamos notando en positivo.
Las cosas no le pueden ir peor al Valencia CF, el viernes afrontará un duelo a vida o muerte frente al Real Valladolid en el que todo lo que no sea ganar haría que la crisis se agudizara. Los pucelanos parecen el único equipo en peores condiciones que el cuadro de Baraja pero el Valencia no podrá contar con Gayà y es muy posible que tampoco con Mamardashvili.
Gran parte de las aspiraciones del Valencia para salvarse pasan por el mejor Gayà. Es un hecho claro, rotundo, que no aguanta un debate, porque los números, además de las sensaciones, son aclaratorios a más no poder. Con el capitán somos un equipo, y sin él, otro mucho peor, aunque es cierto que se le necesitaba al 100%, y eso es algo que terminado ocurriendo después de una larga lesión, operación mediante, que le ha tenido varios meses KO.
El Valencia tiene otra leyenda más. La estamos viendo jugar ahora mismo, y se llama José Luis Gayà Peña. El de Pedreguer no sólo es el capitán, es el referente para todos, en todos los sentidos. Porque es el sueño de cualquier niño, de nosotros mismos, hecho realidad. Valencianista de cuna, ahora juega en el equipo de sus sueños, y lo hace por encima de cualquier otra cosa, porque se podría haber marchado donde le hubiera dado la gana, pero eligió seguir aquí.
El Valencia ha cerrado su mejor "fichaje" de este año en el parón de selecciones. Sí, es un juego de palabras manido, porque realmente no hemos fichado a nadie, al menos nuevo, ya que nos estamos refiriendo a la vuelta de José Luis Gayà, el capitán del equipo, que ha viajado a Finlandia para recibir el alta médica definitiva, y estar disponible, si el Pipo así lo requiere, para el partido del próximo lunes en Mestalla contra la UD Las Palmas.