Si yo fuera el Valencia de Peter Lim, no vendería a Dani Parejo y Francis Coquelin, y por debajo de 35 millones de euros, mucho menos. En este asunto no vamos a hablar de fútbol, me temo, sino de cuestiones que lo trascienden. Son dos jugadores de un peso incalculable dentro del vestuario y en el verde, y además muy queridos por la grada (el de Coslada tiene su ejército de haters, pero es respetado). Sacarlos de golpe y sin explicar los motivos, ya es empezar mal.