83 minutos es lo que aguantó el Levante su portería a cero. Con casta, orgullo y orden los levantinistas pusieron contra las cuerdas al equipo catalán. Cesc a 7 minutos del final impuso la ley blaugrana, en un equipo donde muchos titulares descansaron de cara al partido en Múnich. Gran Levante que volvió a ofrecer su cara más competitiva, la que nos ha mostrado durante toda la temporada.