Valencia y AC Milan están condenados a entenderse, los italianos siguen jugando en la negociación mientras en Mestalla se mantienen firmes. Mientras tanto, el jugador sigue equivocado presionando para conseguir salir a menor coste y aparentemente faltando a sus obligaciones profesionales. A Baraja no le importaría demasiado su venta si con ello se consiguen desbloquear otras operaciones, pero al margen de todo ello la actitud del norteamericano es totalmente censurable.