Cuando acabó el partido del Athletic de Bilbao con derrota, cuando se echó a Pako Ayestarán el martes, que se tardó incluso demasiado porque su presencia en el equipo no tuvo nunca sentido, el escenario era que de nuevo Voro tenía que sacar al equipo del lío como transición, había por delante dos partidos delicados en apenas 3 días contra Alavés y Leganés, y todo lo que ni fuera salir del trance con 6 puntos era un problema y gordo.