El once titular de Baraja para el Valencia - Alavés de la trigésimo cuarta de Liga en Primera viene marcado por las bajas, como durante todo el curso, pero con la ilusión de poder seguir aspirando a estar entre los siete primeros a final de Liga.
El once titular de Baraja para el Valencia - Alavés de la trigésimo cuarta de Liga en Primera viene marcado por las bajas, como durante todo el curso, pero con la ilusión de poder seguir aspirando a estar entre los siete primeros a final de Liga.
El Valencia no ha remontado un solo partido para ganarlo este año, pero sólo ha sufrido una derrota cuando marcó primero, fue en Girona, ante el que entonces era el mejor equipo de la Liga, y en los minutos finales. De los 11 partidos perdidos este curso, en 7 nos quedamos sin marcar, con lo que ver que se adelante el contrario es casi sinónimo de derrota. Casi.
Jesús Vázquez no lo ha tenido fácil en el Valencia, ni lo va a tener. Por muchos condicionantes, algunos justos, otros no tanto. Porque para empezar, como ya le pasó a Toni Lato, le va a tocar lidiar con la sombra de José Luis Gayà, que salvo que se lesione, al menos de momento, va a jugar siempre por delante de él.
Si nos llegan a decir que el Valencia iba a Barcelona, en la jornada 33, a luchar por Europa, nadie lo hubiera creído. Pero los de Baraja han hecho un gran año, y esa es el premio. El Pipo veía cómo se le caían Foulquier y Fran Pérez, y luego dejaba a Cenk en el banquillo dando paso a Yarek. Un once con una media de edad de 21,9 años, como apuntaba Fran Guaita. Los primeros compases dejaron claro lo que venía: ellos monopolizando la pelota, nosotros a defender buscando contras.
El once titular de Baraja para el Barcelona - Valencia de la trigésimo tercera jornada de Liga en Primera División viene marcado por la ilusión de poder hacer algo grande, en un gran escenario y contra un gran equipo.
En una semana en la que el Valencia se juega mucho, sólo hemos hablado de salidas de jugadores, de ventas, de campos, de auditorías, del proyectos que no se han visto, de licencias… De nuevo, cuando “sólo” había que hablar de fútbol, hemos caído en la trampa de no hacerlo, y además, pensar que es algo normal, que es lo que toca, que “la actualidad manda”.
Sólo desear que gane el Valencia, pensar que vamos a llegar a Europa. ¿Es sencillo, verdad? Debería serlo, así ha sido siempre en el Valencia desde que tengo uso de razón, incluso cuando las cosas no eran nada fáciles, pero nada. Ahora, eso mismo, resulta poco menos que imposible sin que nadie te insulte, porque por un lado es una vergüenza el tiempo que llevamos sin Europa, pero por otro también lo es que sólo quieras pensar en fútbol mientras haya opciones de terminar entre los siete primeros.
El Valencia ha perdido un partido importante. Pero quien piense que Baraja y su gente ha terminado el año, se equivoca. Ni Europa estaba en la mano ganando, ni se ha ido perdiendo. Esto es muy largo. Aquí se debe seguir pensando en el balón, en nada más. Esa era mi resumen, en caliente, nada más acabar el encuentro contra el Betis. Y sigo pensando lo mismo, aunque haya quien se haya sentido ofendido porque he cometido la osadía de decir que lo importante, en un equipo de fútbol, es el balón. De verdad, vivo al límite...
El once titular de Baraja para el Valencia - Alavés de la trigésimo cuarta de Liga en Primera viene marcado por las bajas, como durante todo el curso, pero con la ilusión de poder seguir aspirando a estar entre los siete primeros a final de Liga.
Si nos llegan a decir que el Valencia iba a Barcelona, en la jornada 33, a luchar por Europa, nadie lo hubiera creído. Pero los de Baraja han hecho un gran año, y esa es el premio. El Pipo veía cómo se le caían Foulquier y Fran Pérez, y luego dejaba a Cenk en el banquillo dando paso a Yarek. Un once con una media de edad de 21,9 años, como apuntaba Fran Guaita. Los primeros compases dejaron claro lo que venía: ellos monopolizando la pelota, nosotros a defender buscando contras.
El Valencia no ha remontado un solo partido para ganarlo este año, pero sólo ha sufrido una derrota cuando marcó primero, fue en Girona, ante el que entonces era el mejor equipo de la Liga, y en los minutos finales. De los 11 partidos perdidos este curso, en 7 nos quedamos sin marcar, con lo que ver que se adelante el contrario es casi sinónimo de derrota. Casi.
El once titular de Baraja para el Barcelona - Valencia de la trigésimo tercera jornada de Liga en Primera División viene marcado por la ilusión de poder hacer algo grande, en un gran escenario y contra un gran equipo.
Jesús Vázquez no lo ha tenido fácil en el Valencia, ni lo va a tener. Por muchos condicionantes, algunos justos, otros no tanto. Porque para empezar, como ya le pasó a Toni Lato, le va a tocar lidiar con la sombra de José Luis Gayà, que salvo que se lesione, al menos de momento, va a jugar siempre por delante de él.
En una semana en la que el Valencia se juega mucho, sólo hemos hablado de salidas de jugadores, de ventas, de campos, de auditorías, del proyectos que no se han visto, de licencias… De nuevo, cuando “sólo” había que hablar de fútbol, hemos caído en la trampa de no hacerlo, y además, pensar que es algo normal, que es lo que toca, que “la actualidad manda”.
Sólo desear que gane el Valencia, pensar que vamos a llegar a Europa. ¿Es sencillo, verdad? Debería serlo, así ha sido siempre en el Valencia desde que tengo uso de razón, incluso cuando las cosas no eran nada fáciles, pero nada. Ahora, eso mismo, resulta poco menos que imposible sin que nadie te insulte, porque por un lado es una vergüenza el tiempo que llevamos sin Europa, pero por otro también lo es que sólo quieras pensar en fútbol mientras haya opciones de terminar entre los siete primeros.
El Valencia ha perdido un partido importante. Pero quien piense que Baraja y su gente ha terminado el año, se equivoca. Ni Europa estaba en la mano ganando, ni se ha ido perdiendo. Esto es muy largo. Aquí se debe seguir pensando en el balón, en nada más. Esa era mi resumen, en caliente, nada más acabar el encuentro contra el Betis. Y sigo pensando lo mismo, aunque haya quien se haya sentido ofendido porque he cometido la osadía de decir que lo importante, en un equipo de fútbol, es el balón. De verdad, vivo al límite...