Las finales se juegan en mayo, aunque el Valencia jugara la última en abril de hace una década, pero para eso hay que ganar partidos
“La Champions League para el Valencia es innegociable”. La frase, al más puro estilo de una sentencia, es de Peter Lim, el dueño del club (esa frase que tanto molestaba hasta hace un año y que hoy pasa de puntillas, esos milagros que obra el balón). Viene 18 días, en cuanto vuelva la Liga, en el que el equipo de Marcelino García Toral se juega la temporada, así de sencillo. O al menos en el tener una ilusión con cara y ojos, o un objetivo que va podría ir a mínimos de una manera que nadie quiere.
Las finales se juegan en mayo, aunque el Valencia jugara la última en abril de hace una década, pero para eso hay que ganar partidos
“La Champions League para el Valencia es innegociable”. La frase, al más puro estilo de una sentencia, es de Peter Lim, el dueño del club (esa frase que tanto molestaba hasta hace un año y que hoy pasa de puntillas, esos milagros que obra el balón). Viene 18 días, en cuanto vuelva la Liga, en el que el equipo de Marcelino García Toral se juega la temporada, así de sencillo. O al menos en el tener una ilusión con cara y ojos, o un objetivo que va podría ir a mínimos de una manera que nadie quiere.