El Valencia quiere la Champions League por la vía de la Liga, y para eso debe ser un martillo pilón cada periodo que queda hasta el final. Contra el Levante había mucho en juego y dudas, y temores, y de algunos hasta miedo. El gol de Santi Mina a los dos minutos, a pase de Guedes, ponía el partido donde le gusta a Marcelino y al equipo. Vinieron buenos minutos de los locales, con alguna que otra o ocasión clara, pero el duelo se templó.