Justo después del 7-0 del Nou Camp, el banquillo de Gary Neville estaba poco menos que en subasta pública, y tras la derrota 1-0 contra el Betis, los había que deseaban el cese y los que esperaban la dimisión, con lo que los nombres de todos los técnicos en paro susceptibles de fichar por el Valencia, con Joaquín Caparrós y Juande Ramos a la cabeza, iban apareciendo en los medios, más toda la lista de futuribles que trabaja el club, como Quique Sánchez Flores