Demasiadas críticas al nuevo entrenador del Valencia, y eso que no ha jugado un solo partido. También una serie de apoyos basados en la necesidad de "sangre", es decir, se jalea que haya sesiones dobles de entrenamiento como si Corberán les fuera a pegar a cada uno 50 latigazos. Pero ya sabemos que cuando se está así, este tipo de medidas son aplaudidas casi por inercia, sin tener demasiado claro ni lo que se hace en cada sesión.