“Vamos a echar a Peter Lim del Valencia”. Se dicen se repite, hasta se argumenta, y aquí nadie echa a nadie de ninguna parte, y que no se achaque a que el valencianismo está dormido o aletargado, porque la explicación es mucho más sencilla. Ese señor vino por dinero, y por dinero se irá. No dio un golpe de estado, sino que ejecutó una compra.