José Luis Gayà no recordará con gratitud la 2022-23, fue su temporada más desgraciada desde que llegó a la élite. Un despropósito de sanción, la lesión que le apartó del mundial, el hecho de tener que liderar a un equipo metido en la lucha por el descenso e incluso algún roce esporádico con la grada convirtieron el pasado curso en una pesadilla para el de Pedreguer.