Aficionados del Valencia cabreados porque el Valencia había ganado un partido. Cuando uno cree que lo ha visto todo, siempre ocurre que pasan cosas que te dejan sin palabras. Y no por habitual te deja de sorprender. Al terminar el encuentro contra el Atlético de Madrid, en el entorno había felicidad, había orgullo. No vi a nadie pensando en Europa o hablando de cosas extrañas por encima de nuestras posibilidades. Porque eso sería estúpido en grado máximo.