Este no es el peor Valencia de la historia en todos los sentidos. Me da igual lo que diga nadie, esencialmente porque no se puede mentir, y también, se debe aceptar la verdad. Y porque exagerar una realidad que ya es dura de por sí no tiene sentido alguno, más allá de hacerlo todo un poco más agónico, mas dramático, para dar un poco más de pena, como si eso sirviera de algo. Las miserias para los miserables, no para el Valencia.