El Valencia y el Villarreal no están en guerra y tampoco son clubes comparables. Eso es así, lo diga quien lo quien lo diga, y se diga como se diga. A mí me da envidia su gestión y sus gestores, sus dueños, y mucha además, porque mi sueño sería que en mi club tuviéramos unos como ellos, y en un momento dado incluso que fueran ellos mismos. Y seguramente en La Cerámica querrían la grandeza a todos los niveles que tenemos nosotros.