Álvaro Negredo no se quiere marchar a China dejando el Valencia, que no le quiere, para ganar más y encima hacer un favor al único club español que apostó por él hace dos años, cuando era suplente en el Manchester City y nadie quería arriesgar su dinero por él. El futbolista, no Negredo, todos, es el ser más egoísta del mundo mientras es jugador, y tiene la memoria corta, porque sólo recuerda lo que le interesa, y cuando le interesa.