Fabián Orellana fue uno de los dos fichajes del Valencia en el mercado de invierno. Un viejo deseo del club de Mestalla que apareció prácticamente por sorpresa al complicarse su situación con Eduardo Berizzo en el Celta de Vigo. El chileno, que llegó a la entidad de Mestalla por unos tres millones de euros, tuvo un rendimiento espectacular en sus primeros encuentros, siendo la sensación del Valencia y el mejor jugador del equipo.