El partido de ayer ante el Sevilla dejó una sensación muy amarga entre la afición del Valencia, a pesar del empate final en el tiempo de descuento la situación sigue siendo dramática para Marcelino y los suyos. El encuentro dejó a la vista las carencias que ha presentado el equipo durante toda la temporada, el Valencia pagó su ineficacia arriba y el rival aprovechó su primera ocasión clara. Tras el tanto sevillista no hubo capacidad de reacción y el Valencia se hundió en el apartado mental y físico.
El Valencia sigue con su descenso a los infiernos y ayer volvió a tropezar en Mestalla ante un Sevilla que fue superior en la segunda mitad, el empate final evitó el desastre absoluto pero las sensaiones del equipo son muy negativas. Son muchas las razones que pueden explicar el desastre deportivo en la campaña del centenario, una de ellas es el mal rendimiento de los fichajes.
El partido de ayer ante el Sevilla dejó una sensación muy amarga entre la afición del Valencia, a pesar del empate final en el tiempo de descuento la situación sigue siendo dramática para Marcelino y los suyos. El encuentro dejó a la vista las carencias que ha presentado el equipo durante toda la temporada, el Valencia pagó su ineficacia arriba y el rival aprovechó su primera ocasión clara. Tras el tanto sevillista no hubo capacidad de reacción y el Valencia se hundió en el apartado mental y físico.
El Valencia sigue con su descenso a los infiernos y ayer volvió a tropezar en Mestalla ante un Sevilla que fue superior en la segunda mitad, el empate final evitó el desastre absoluto pero las sensaiones del equipo son muy negativas. Son muchas las razones que pueden explicar el desastre deportivo en la campaña del centenario, una de ellas es el mal rendimiento de los fichajes.