El Valencia puede sufrir un cambio económico radical en su realidad de cara al curso que viene, siempre y cuando no se vuelva a jugar al fútbol y no se dispute la final de la Copa del Rey. La decisión de la UEFA de que sea el séptimo quien vaya a la Europa League y no los finalistas del torneo copero como pretendía (y llegó a anunciar) el presidente de la RFEF Luis Rubiales, supone un balón de oxígeno notable como mal menor si no se reemprende la Liga.