A los valencianistas nos revienta mucho que nos digan la verdad, que nos enciendan la luz de la habitación por la mañana. No nos gusta que nos recuerden dónde estamos y especialmente la razón por la que estamos. Queremos seguir siendo los dueños del Valencia, y no hablo del sentimiento que siempre será nuestro, sino de la propiedad efectiva del club.